aquí vamos

José Pérez | ¿La resolución del protagonista?, desempolvar la vieja bicicleta con la que creía que podría volar cuando era un niño, subir a ella junto con su mujer y dejarse ir, colina abajo, lleno con la fe que antes, en un mundo y una vida muy distinta a las sombras que forman su presente, le servían, en oposición a la racionalidad que ahora no lo deja en paz. Todo el mundo debería guardar su bicicleta y tenerla muy a la mano mientras el tiempo pasa y uno se va desengañando y va chocando una y otra vez con los descorazonamientos consecuentes de creer que se va a poder volar con el primer armatoste que le cae a uno en las manos.