Soñaba el alma de piedra

Aldo García Ávila | La apuesta es ésa, aunque el amor sea un cuchillo que se va afilando en nosotros; aunque sea un cuchillo que se desgasta en nosotros y al que acaso desgastamos nosotros, vale la pena apostar por esos amores para toda la vida, aunque no podamos garantizar que todos los amores sean para toda la vida. Aun en el caso que ese amor dure apenas un destello o apenas una chispita, vale, parafraseando al poeta Luis Rius, acercarse, no temer la suerte; vale atreverse a tanta entrega y tanta, para no terminar heridos de muerte.

Presentación de Huesos de San Lorenzo, de Vicente Alfonso

Las buenas plumas se vuelcan sobre un número determinado de obsesiones vitales, a las que vuelven una y otra vez, no solo desde el polo temático o de contenido, sino desde los mismos recursos técnicos con que intentan resolver dichas obsesiones. Esto refleja una relación profunda del autor con su obra, pero también consigo mismo, como un ser que ha aprendido a desdoblarse y a confrontarse permanentemente.