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I
Ir en automóvil de un punto a otro, en la ciudad de Aguascalientes, considero que aún no es igual a tener que soportar estresantes horas de tráfico. El tiempo que tardo, al conducir, en desplazarme a cualquier lugar (razonablemente), oscila entre quince y treinta minutos; momentos antes de ir al volante, trato de asegurarme de llevar el ipod o algún disco compacto. Sé, perfectamente, que no alcanzaré a escuchar ningún disco en su integridad; pero disfrutar unas cuantas canciones es preferible a los urban hymns. Cuando olvido algún disco compacto (o el ipod), en verdad, me lamento de manejar, porque me quedan tres opciones: escuchar mi voz, permanecer en silencio, encender la radio. La primera la descarto por completo: es un acto beckettiano que posteriormente puede repercutir en reuniones, y apreciar las miradas que se dan cuenta del disparate, embaraza; la segunda opción me agrada, pero a veces me exaspera; la tercera –y esto es una desdicha- es la nada emocionante y definitiva elección cuando he tenido suficiente de mí.
II
La radio en Aguascalientes me parece una completa ofensa a la música. No soporto escuchar las mismas fastidiosas canciones en estaciones diferentes una y otra vez ad nauseam. Esto es un problema muy serio –en verdad- porque la música educa, y no veo qué tipo de enseñanza pueda dejar el 90% de las canciones (cálculo infundado pero posiblemente cierto) que sólo crean un ambiente de discoteca. No tolero las voces poco armoniosas y demasiado efusivas que se escuchan en la mayoría de las estaciones, como la de cierta conductora de magia 101 que ni hablar español consigue. Además, cuando estas radiodifusoras se ponen en el papel de invitar a eventos, casi nunca son culturales, por lo regular se invita a la gente a acudir a bares, antros, celebraciones. Es decir, se ofrece, frecuentemente, música para bailar, y se convoca a la gente a que acuda a lugares para -valga la redundancia- bailar. Al parecer, estaciones como exa (97.3) y magia (101.7), creen que la población se encuentra en una fiesta perpetua, cosa que ni Baco llegó a concebir en sus mejores momentos. Se me dirá que el público que atiende estas dos estaciones es, en su mayoría, jóvenes de secundaria o preparatoria. Pues bien, ¿no es alarmante esto?, ¿las empresas creen que los chavales no tienen capacidad para digerir otro tipo de música? A pesar de esto, supongo, debe haber gente que se alegre de ambas propuestas. En las otras estaciones, si bien se baja el volumen fiestero, las canciones están igual o peor en cuanto a su contenido: en 105.3 abundan Arjonas, Sin Banderas, y muchos otros imitadores de los grandes artistas cuando tenían una edad mental de primaria; 93.7 y 107.7 ofrecen música grupera; 100.1 tiene al Dr. Dobson; 92.7 a veces se rescata.
III
Falta lo siguiente: variedad de géneros musicales, conductores inteligentes y difusión cultural. Para mi alegría, hace poco encontré, en Radio UAA 94.5 de fm, un programa que reúne, favorablemente, estas tres características: “Notas al margen” (recién aparecido a principios de octubre). Los conductores son dos profesores de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (tenían que ser), Mario Gensollen y Alfonso Chávez Gallo, ambos del área de filosofía. Es un programa en el que se discute, con humor e ingenio, cuestiones culturales. Ya hacía falta un programa de estas características en Aguascalientes. En otros lados invitan a beber, acá invitan a leer y a opinar; allá regalan boletos para ir a presenciar un "concierto" de reggaeton, acá obsequian libros. El abismo que separa este programa de los que se ofrecen en otras estaciones, es evidente. Así, cuando olvido mis discos, y tengo que manejar los martes entre seis y siete de la tarde, sé que la radio sí que me podrá acompañar a donde vaya. Bien por radio UAA que ofrece una golosina radiofónica. -------------- A Taste of Honey: Pueden bajar los programas dando click en el siguiente enlace:
Jorge Terrones | The Insolence of office | 19 Noviembre, 10:06pm
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Re: NOTA AL MARGEN...por Jorge Terrones
Adán Brand, <> / 20 Noviembre, 9:08am
1.- Al doctor Dobbson no me lo toques. 2.- A Mario Gensollen lo he saludado alguna vez, y además tenemos amigos comunes; a Gallo sólo lo conozco de vista. Sin embargo he escuchado hablar muy bien de ambos, y sé de algunas de las actividades que realizan. Plausible su propuesta y su clara apuesta a la reflexión y el diálogo. 3.-Cultura para llevar. La UNAM tiene una propuesta bastante buena, que va a hacer que salive tu ipod: www.descargacultura.unam.mx
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Jorge Terrones, <> / 20 Noviembre, 2:56pm
1. no lo he tocado 2. idem, aunque a Gensollen tuve la oportunidad de escucharlo en un taller sobre traducción e intercambiar un par de ideas. Con Gallo, desafortunadamente, no he cruzado palabra. 3. Sí, de hecho soy fan en facebook de ese sitio de internet. Los podcast que ahí se encuentran están muy buenos. El cual es otro tema: podcast y radio en vivo a través de internet son dos alternativas para buscar o programas interesantes o buena música. 4. saludos kafkianos
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El Aldo, <> / 21 Noviembre, 6:27am
1. 'pus la neta, a mí sí me gustan las estaciones de música naca... El Grupo Duelo me traer recuerdos de la prepa; Intocable, de la Secun...; en fin... Entrar en el gusto de la gente es algo complicado. Aunque es evidente la pujanza monetaria que perseguien muchas estaciones de Radio, y en general, de la producción musical. 2. Por otro lado, criticar lo populachero está bien; sin embargo, el ámbito popular ha permeado hondamente en el ámbito musical actual, basten dos ejemplos: "Confesión", tango de Enrique Santos Discépolo y Luis César Amadori, interpretado por Carlos Gardel; y "El jinete", de José Alfredo Jiménez; ambas canciones interpretadas por Enrique Bunbury. En el caso de "Confesión", no puedo decir otra cosa que es un plagio de la versión hecha en 1994 a cargo del grupo Malevaje (grabada en el disco "Tangos y Margot"), quienes, a su vez, no hicieron otra cosa sino "baladizar" el tango original interpretado por Carlos Gardel en 1931; en el caso de "El jinete", no puedo decir sino que constituyó un reto para Bunbury sustituir el falsete clásico de la interpretación de la música tradicional mexicana (de la cual también Vicente Fernández queda fuera, en tanto que es una burda copia de Javier Solís), que a mi gusto no es superado, pero que es subsanado con un inteligente acompañamiento musical (como en el caso de "Aunque no sea conmigo", que inevitablemente lo ubica a Uno en el Cabaret, como aquellos que elogiaron los boleros interpretados por la Sonora Santanera de la época de los solistas de oro: Juan, Silvestre y Andrés), tal y como han hecho músicos ingeniosos como Lilia Downs, que ha retomado muy notablemente la música tradicional mexicana (valgan "La cama de piedra" y "Corazoncito tirano" como notorios ejemplos de un buen arreglo musical, en relación a la incorporación de instrumentos recientes con acústicos antiguos). Cito los ejemplos de Bunbury porque sé que te gusta :) (como a mí Downs o Susana Harp) y pues, en mayor o en menor medida, él ha retomado un ámbito de lo popular: lo ranchero de México; el tango de Argentina. Juzgar lo popular a priori sería un tanto injusto, ya que no hay mayor permanencia que la impuesta por el tiempo (Discépolo y Gardel lo han resistido por más de 70 años; José Alfredo Jiménez supera una vigencia de 50 años), pero entiendo tu reclamo: en los últimos años ningún grupo ha mantenido la constancia de nuestros mencionados y consabidos consagrados, por ello mi comentario está dirigido al hecho de permitir que la música popular continúe su natural ascenso o declive (tristemente, más este último), aquellos grupos esenciales resistirán el paso del tiempo. 3. Creo, mi estimado Jorge, que penalizas algunas actividades humanas, como el baile, en aras de la cultura, pero no estableces algún parámetro para sostener que los eventos culturales son mejores que los bailes, entendidos éstos como una cumbia colombiana o netamente chilanga (incluso la reciente cumbia texana), o bien un zapateado texano, etx. A fin de cuentas son manifestaciones culturales humanas, habrá que contemplar su permanencia en el tiempo (tan sólo el duranguense -afortundamente- ha perdido prominencia): sé que es un absurdo, pero la cumbia chilanga o texana ahí están, haciéndole competencia al "Jarabe tapatío" o "La marcha de zacatecas" ¡Oh! triste pugna entro lo nuevo y lo antiguo; sin embargo, aun el estrato populachero sabe distinguir lo pasajero de lo estable (si no, careceríamos de José Alfredo Jiménez, Cuco Sánchez o Carlos Gardel). 4. En fin, mi estimado Jorge, has traído a flote una discusión interesante. Y entiendo el punto medular subyacente de tu discusión: la falta de opciones musicales en las direcciones radiales de las estaciones aguascalentenses (¿o era aquicalidenses; hidrotermenses; termapolitanas...?); desafortunadamente, ni la verdadera música tradicional mexicana cabe en estaciones como "La rancherita" o "La poderosa". Y ¿cuánta gente no se sorprendería de saber que "El día que me quieras" es una canción de 1935 y no una balada noventera de Luis Miguel. Un abrazo, mi estimado Jorge
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