INICIO

Este sitio es llevado hasta usted gracias al auspicio de DUXPOINT

DUXPOINT
CERTAMENES DE CREACION LITERARIA

Visitantes en linea:11
Visitantes de hoy:278
Total de visitantes:597389

Imagen Aleatoria

.

 

 

 

Búsqueda

SIGLO XIX

Don Moronga posa como J-MonsterMás que por mérito propio, el cine de terror oriental (que no nipón, pues en el término se suele agrupar también a films de manufactura china o tailandesa) se ha querido ver como un riachuelo de renovación, gracias a la lógica de las pasarelas: repetir lo que dio dividendos, hasta el hartazgo. Lo mismo que con las secuelas y regresos a las inagotables franquicias del slasher; transformar el j-horror no sólo en una fórmula de producción (agarrar el argumento y meterle las eternas adolescentes gringas) sino en una propuesta estética que puede ser emulada (cabello negro y largo por todas partes, chicas contorsionándose en el suelo ante víctimas que no mueven un dedo para defenderse, niños pálidos e inmóviles que hacen como gatitos atorados en una tubería) ha comprobado ya su ineficacia hasta la extrapolación del ridículo (the unborn, 2009).

El problema radica en el sentido de organización que observa al llamado j horror como un fenómeno aislado, exótico y novedoso. Lo mismo ocurría hace algunos años con el auge relativo del manga y el animé, al respecto del cual llegué a leer un artículo en cierta revista de divulgación, por cierto, bastante cara. Para resumir las cosas, entre las muchas líneas comunes que el artículo usaba para satanizar el asunto (lo escandaloso del hentai, la violencia 'desmedida', la tendencia de enajenación social), nos explicaba que el animé representa personajes de idiosincracia claramente oriental con apariencia caucásica y atributos anatómicas que rayan en el fetiche debido a -agárrese de sus patillas- la crisis octavio-paziana de identidad de los de ojitos rasgados. ... [Leer más...]

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 27 Febrero, 9:56pm | Comentar acerca de esto

Demons 2 (1986, Lamberto Bava)Perseguí el doble corazón jugoso de una mujer preñada. La perseguí dando alaridos agudos, abriendo mis tiernos ojos de rana muerta en la oscuridad de su propia sala. Traspasé con mis zarpas la puerta del baño que cerró a mi paso tierno de bebé arlequín. Me observó asomar el hocico por el hueco en la madera, con las manos puestas en su vientre delicioso. Cuánto la amé. Cuánto apeló ella a la misericordia infinita que su cría no inspiraba al universo, cuánto blasfemó después, cuánto la amé en nuestro minúsculo vals en el tiempo, yo lujurioso de su vientre, ella apretándome en una toalla de baño que no me dejaba ver. ... [Leer más...]

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 21 Febrero, 4:11am

 

the crimson eye of great god Mars 

as we travel the universe.

           Planet Caravan, Black Sabbath

 

http://creepypasta.net/bbv8sk.html

En algún lugar hay un anaquel con libros, ajado por la penumbra y la humedad: en un ático con maniquíes y cajas de cartón o al final del sótano en una biblioteca. Cada vez que alguien da con él, es un poco distinto.

Pergaminos enroscados a cilindros de ébano, tomos encuadernados en piel, libretas con espiral de plástico, rústicas de editorial Roca y manuscritos que datan la caída de Roma, son todos diarios llevados por variadas manos, distantes una de otra como lo son las nostalgias y los crepúsculos.

Estos diarios tienen una sola cosa en común.

... [Leer más...]

El Gato Violador | General, Hic et nunc (realidades alternas), SIGLO XIX | 14 Enero, 11:46pm | Comentar acerca de esto
Muchas personas han especulado ya acerca del vínculo entre el juego y lo sagrado. La luz de la ensoñación es una luz débil, debemos hacer notar. La oscurdidad casi completa de las viejas iglesias y las viejas películas es la de los sueños. Nuestros recuerdos son imágenes divinas porque la memoria no está sujeta a las leyes usuales del tiempo y del espacio. Al rememorar lo que hacemos son deidades. Imágenes rodeades de sombra y de silencio. El silencio es una basta iglesia cósmica donde siempre estamos solos. El silencio es el único lenguaje que habla dios.
El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 8 Enero, 12:34am | Comentar acerca de esto

PortadillaEdilberto Aldán ha presentado un libro en la FIL, he comprobado sin asombro que algunas páginas de La Jornada Aguascalientes apenas le deparan media columna de piedad cultural, en la que no hay epíteto laudatorio que no se encuentre corregido (o seriamente amonestado) por la falta de lectura o el engrose erudito.  México Kafkiano, en su sección pertinente, es sin duda más lacónico y tal vez menos cordial, pero no equipara el primer libro de Aldán —Viejos Fantasmas con nombre— a uno de Ms. Gema Morales y otros de Juan Pablo de Ávila; evocaciones que nadie juzgará imprescindibles y que seguro alegrarán al publicado. Éste, por lo demás, no se creyó nunca genial; ni siquiera en las noches peripatéticas de conversación literaria en las que el hombre que ya ha fatigado las prensas juega invariablemente a ser Monsieur Samperio o el doctor Olvera... Decididamente una breve rectificación es inevitable.

... [Leer más...]

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 20 Diciembre, 8:13pm | 2 comentarios

 

 

 

Esto fue lo que sucedió: estaba mirando la televisión en el sillón de siempre, transmitían un noticiero y tenía pereza de cambiar el canal. Era mi cuarta taza de café y mi noveno cigarro. Era una tarde lenta de cielo blanco y el viento se colaba en la sala, agitando el aire viciado sin muchas posibilidades de hacerlo circular; fue entonces cuando la señal cambió.

No tomé acciones inmediatas. Medité un par de minutos. Luego, caminé hasta el aparato y lo levanté en vilo. Aún dejé pasar un par de segundos para analizar, para detenerme y decidir si lo que estaba a punto de hacer era el acto de un neurótico o no. Me dije que no, que todo estaba bien. Fue apresurado, pero hay cosas con las que nunca se puede reflexionar lo suficiente sin arriesgarse a que sea tarde, así que observé la imagen por última vez y antes de que continuara, dejé caer la televisión al suelo.

... [Leer más...]

El Gato Violador | SIGLO XIX | 4 Diciembre, 10:14pm | 1 comentarios

El gobernador del estado, Luis Armando Reynoso Femat, anunció esta mañana que a través de “gestiones de última hora” con los secretarios de Hacienda y Educación a nivel federal, se consiguieron 200 millones de pesos, mismos que, dijo, servirán para “un pequeño bachecillo que hay por ahí en el Instituto de Educación”.

 

(Tomado de La Jornada Aguascalientes 12:36 del 09/11/09. Nota de Jenny González, egresada de la UAA)

 

Entre líneas:

 

Los malos manejos y la corrupción de Lula Reynoso, quien fuera directora de facto del IEA, y quien se dedicara a desviar fondos y recursos para 'proyectos' abusivos, como el de la escuela -colegio- del futbol, son solapados por su hermano, el actual gobernador. Ya el PAN respaldó que se le diera fuero a esta señora, para que no tuviera que responder por todo lo que pueda salir a flote una vez su hermano deje de ejerecer su dictadura; ahora, no conformes con eso, desvían 200 millones de pesos, en plena crisis, para resanar las finanzas de una institución que fue desfalcada por la familia Reynoso Femat.

 

¿Y a la UAA le quieren reducir el presupuesto?

 

 

Extra.

 

A los amantes de las marchas: creo que este es el momento más indicado para organizar una. Recordar el genocidio de 1968 es bueno; marchar por él gritando consignas contra un gobierno y una persona que ni vela tuvieron en el entierro, me parece un gasto de energías inútil, además de injusto. ¿Tendrán que pasar 30 años para que marchen en protesta por las porquerías de nuestro actual gobernador? ¿No convocarán hoy a marchar por las ignominias de hoy? ¿Nos conformamos, cómodamente, con recordar Tlatelolco? ¿También marcha el mundo para escupirle a las actuales generaciones de alemanes por lo que hicieron sus padres? Marchen hoy. Luchen por su presente. Apoyénse en la indignación general para luchar por el bien del pueblo. Hagan de la palabra un verbo puesto en marcha. Por hoy, por mañana.

 

Adán Brand, Aldo García, Ricardo Pérez, Jorge Terrones

Egresados de la UAA

 

 

SE LUMEN PROFERRE

Desde que tenemos memoria nuestro país ha estado acostumbrado a lidiar con crisis. Ningún gobernante, a pesar de sus descabelladas maneras de percibir la realidad, ha logrado desmoronarlo. Es de todos sabido (acaso, padecido), que vivimos en una fuerte crisis económica. Es natural que ante estas circunstancias se tomen decisiones sin razonar un poco. Si hay crisis, indudablemente, hay menos recursos, y se buscan formas de ahorrar todo lo que se pueda. Si uno siguiera esta lógica, "afectaría" a los extravagantes salarios de altas autoridades de nuestro país y, muy seguramente, obtendría un equilibrio; pero acá las cosas no funcionan bajo un procedimiento de premisas que nos llevaran a una conclusión argumentada, delimitada, y coherente. Acá las cosas funcionan con bananas, palos y piedras. Gente ordinaria, extraordinariamente inculta, quiere rebajar el presupuesto a educación, en este caso a nuestra Universidad Autónoma de Aguascalientes (padre y madre intelectuales de muchísima gente). Nuestra postura es la siguiente: Total Rechazo.
México Kafkiano manifiesta su repudio ante la iniciativa de recortarle el presupuesto a la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Los que aquí trabajamos representamos sólo una parte de toda una gran comunidad de egresados -que se desempeñan, día con día, en sus distintas áreas del conocimiento- cuyo denominador común es el siguiente: Hechos en UAA. Nos preocupa y nos alarma que tengamos autoridades que estén interesadas en fabricar serias lesiones al campo educativo que es de donde proviene el debate, el entendimiento, la difusión del conocimiento. No vemos por qué la educación tiene que pagar las primeras consecuencias de una crisis, ¿en verdad no tienen más opciones?, ¿en verdad no tienen educación esas personas?
Los encargados de elaborar tan fina estupidez no cuentan con el material intelectual suficiente como para concebir la dimensión de su propuesta: suspender un porcentaje a la educación equivale a reducir el tamaño del cerebro de una comunidad y, por tanto, de todas las demás piezas que se sostienen y laboran a partir de éste. Así entonces exhortamos a todos los universitarios y no universitarios a defender la máxima casa de estudios del estado de Aguascalientes y luchar por lo que se merece: más y mayores éxitos.
Adán Brand, Aldo García, José Ricardo Pérez Ávila, Jorge Terrones 
 
 
  

 

1

Uno de los hallazgos que más he valorado en lo que integra este año recae en la extraña obra de Rodrigo Fresán y de cómo me estrellé casi de cara contra ella. Pecaminoso como lo puede ser un chisme de pueblo o no, siempre he considerado que además de la experiencia que se encuentra verbalmente fija dentro de la obra literaria, al lector no le queda más que reconocer que ha llegado a cada una de estas experiencias a partir de otras cuyo origen es el tránsito de su propia vida. Al menos así me resultan la mayor parte de los libros que luego ya no logro quitarme de encima.

(Esto, claro, sería distinto si tuviera todo el dinero que quisiera dedicar a la adquisición de libros; mi permanente estado de la cuestión me ha vuelto recurrentes las librerías de viejo, las fotocopias engargoladas o el libro que algún amigo, inocente o no, confía a mis manos más o menos cuidadosas)

... [Leer más...]

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 2 Octubre, 3:49am | 1 comentarios

Aún tengo pesadillas...

El primer golpe fue el olor...

 

La mitad de sus libros estaban en Braille. Lude y Flaze confirmaron que a lo largo del tiempo recibió la ayuda de varios lectores. Muchos de ellos vinieron de centros de ayuda comunitaria, el Instituto Braille o eran simplemente voluntarios de la USC, la UCLA o el Colegio de Santa Monica. Ninguno de ellos aseguró conocerle bien, a pesar de que más de uno estuvo dispuesto a compartirme sus impresiones.

Una de esas estudiantes creía que estaba indudablemente loco. Una actriz que pasó todo un verano leyéndole le encontraba romántico. Una mañana lo encontró en un “estado terrible.”

 

... [Leer más...]

El Gato Violador | Hic et nunc (realidades alternas), SIGLO XIX | 18 Septiembre, 10:34pm | Comentar acerca de esto

Introducción

 

Aún tengo pesadillas. Llegan tan a menudo que ya debería estar acostumbrado. No lo estoy. Nadie se acostumbra a las pesadillas.

Traté con cada píldora a mi alcance. Cualquier cosa que mitigara el miedo. Un poco de Acetaminofén con Difenhidramina, Melatonina, L-Triptófano, Valium, Vicodin; una linda y larga lista de barbitúricos, frecuentemente empujada por unos tragos de whisky raspándome detrás del pecho, en ocasiones envuelta en la protectora bruma de una rayita de soda. Nada ayudó. Tengo la sospecha de que no existe el laboratorio capaz de sintetizar la mezcla de químicos que requiero. Un Nobel para el ñoño que invente ese bebé.

... [Leer más...]

El Gato Violador | SIGLO XIX | 4 Septiembre, 10:53pm | 2 comentarios

... [Leer más...]

El Gato Violador | SIGLO XIX | 29 Agosto, 12:02am | Comentar acerca de esto

Don Moronga Después de reflexionar por un tiempo prolongado, solicitar asesoría, alejarme del ruido de la ciudad y meditar en la soledad del paraje más alejado de la civilización (el cerro del muerto), he decidido no sólo compartir con usted mis hallazgos cinematográficos; consciente de que el paso del tiempo se festonea en la piel de la novedad como el lobo sobre el cuerpo de un niño y que lo que antes bastaba (cazar una mosca) para alimentar el ocio emerge ahora en la omnisciencia del mass media (Obama cazando una mosca por ejemplo), hoy revisaremos material nacido de las mismas entrañas de la red —Don Moronga desvía la mirada por la ventana, piensa entonces en la hueva que le ha dado piratearse películas en últimas fechas, piensa en Obama también—.

En sus pensamientos, Obama recuerda a Don Moronga que se encuentra redactando una reseñita y que su tiempo a solas no puede ser ahora, vuelve entonces el anfitrión, con un dejo de tristeza—No decimos nada nuevo—dice carraspeando la garganta y recapitulando sus pasos por el tema—, cuando consideramos que la animación Flash ha solventado necesidades creativas, algo complicadas de desahogar de otra forma. Lejano a mirar el tube del Dios Eolo o el del conejito contra la serpiente, existen en este formato ya varios trabajos que requieren, por decirlo así, una lectura más atenta. Tal es el caso de Salad Fingers.

Creado por David Firth y alojado en su propia página web, Fat-Pie, podemos decir que el señor de largos y verdes dedos, no alcanza ni por asomo el lugar de la animación más violenta o desequilibrada disponible en estos parajes; no lo necesita en todo caso, para ofrecer al público que acceda a prestarle un poco de atención, una experiencia audio-visual en donde la curiosidad, el morbo y una incomodidad en el abdomen encuentren un punto de equilibrio muy interesante.

Ya, hablar de la historia que se desenvuelve através de los ocho cortes disponibles, nos mete en problemas. Un ojo agudo adivinará un impulso surrealista desenvolviéndose en la trama de la serie, desviando todas las posibles interpretaciones basadas en los pocos informantes (el evidente desequilibrio mental del personaje, la reiterada mención de una “gran guerra”) que la narración emplea, como interpretaciones propias; tal es el caso de la lectura en la ficha de wikipedia: un personaje psicótico en un escenario post-apocalíptico.

Sin desanimar esa muy probable lectura, la historia no se resume a eso, la posibilidad de seguir los vericuetos de Salad Fingers sin tanta aprehensividad interpretativa nos permite acceder a la forma en la que Firth resume su trabajo: hacer cosas para verse, escucharse y a veces, olerse. La historia se desvía, nunca obtiene una resolución clara y así puede entenderse como una simple viñeta: la mayor prominencia del personaje se encuentra en el refinamiento de su lenguaje y su sensibilidad táctica; el vago desconcierto -muy similar a los viejos videos de Tool, por ejemplo- que otros posibles personajes generan en el espectador y la psique del mismo protagonista, representan la verdadera veta através del cual es posible una primera lectura.

(Primer capítulo)

 

 

 

 

 

 

 

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 23 Julio, 11:23pm | Comentar acerca de esto

troya

7

 

Con la primera sesión vacacional del año, la mayor parte del personal adscrito a Phobos había abandonado la base con esta incómoda sensación en el vientre que el lugar va dejando en el estómago conforme pasan los días, mirar por entre las pocas ventanas de las instalaciones para admirar un paraje plano, gris, aparentemente aplastado por un eterno negro agujerado de vez en cuando por alguna lejanísima estrella.

En cierto momento del lento desplazarse, del lento andar de la gran papa quemada —apodo cariñoso, puesto por los primeros colonos que batallaron arreglando terminales fundidas y soldando paneles solares fuera de su sitio— la vista se volvía un tanto más interesante. A veces desde alguna de esas pequeñas ventanas era posible ver Marte, tan cerca que daba la impresión de que sólo sacar la mano podía tocarse.

Pettersen habían escuchado de vez en cuando —por lo regular personal administrativo o científico, por lo regular mujeres— denominando a estos días, en que la cicatriz era tan visible, cómo los días rojos. Días rojos, había pensado Pettersen al escuchar a la muchachita de cabello platinado, días rojos, había repetido sin que algo en particular, alguna imagen o algún recuerdo concreto le viniera a la cabeza.

El término le había gustado tanto que su compañera de litera, Sandy pimienta, le había escuchado decirlo confusamente, entre sueños, revolviéndose en la cama mientras el hombre debajo trataba de leer un poco de poesía en su i. La primera vez que lo escuchó decirlo pensó que le había hablado. ‘¿Dices algo?’ Había dicho haciendo a un lado la tableta de fibra de vidrio y picando ligeramente el colchón. Y nada.

Sandy se acostumbró después de algunas semanas al inquieto sueño de Pettersen. No era, de cualquier manera, un soñador muy original. Se resumía siempre a lo ya dicho, revolverse entre las sábanas marrones, a veces extender alguna de sus manos hacia arriba, como si estuviera recibiendo algo o como si intentara alcanzar algo,  para finalmente dejar caer el brazo de lado, dejándolo colgando y repetir con voz confusa, con voz un tanto exasperante: días rojos. (Clic en el mapa para continuar con la larga evisión)

El Gato Violador | SIGLO XIX | 16 Julio, 11:14pm | Comentar acerca de esto

El buen Don MorongaFastidiosa presentación (sin canapés)

Del 2006 a la fecha se celebra anualmente en Estados Unidos el After Dark Horrorfest. Su principal propuesta es proyectar durante una semana películas de horror que debido a su contenido no alcanzaron una clasificación. Tras el festival la productora After Dark -tan llena de bondad, ella-, lanza las películas del festival en una colección denominada 8 films to die for, que actualmente promociona aún su entrega del 2008 (favor de no sospechar que el rollo es un ardid publicitario para introducir un producto en el mercado bajo el auspicio de santa indie y san censurado).

   Tras una revisión exhaustiva del material de los tres años, Don Moronga tiene sentimientos encontrados acerca de la colección de cintas en su conjunto. Si nos vamos por el alto contenido gráfico nos moriremos de la risa, cositas espléndidas como Guinea Pig hacen ver a estas cintas tan inclasificables como una parrillada organizada por franciscanos. Luego Don Moronga se pone receloso y termina haciéndose preguntas como ¿podemos hablar de cine independiente si su rasgo fundamental de atracción recae, principalmente, en eso?

Un par de sapes después Don Moronga renuncia a roer el hueso por ese lado. Hay que decir que desde el 2006 la colección ha recogido cintas de fotografía intensa y memorable estética (The Abandoned, Crazy Eights, Teeth & Bone, Autopsy), churros simpáticos (The Gravedancers, The Hamiltons, Borderland), cintas internacionales 'invitadas' (Rinne, Voices, Frotier(s)) y un surtido muy heterogéneo, que va desde el slasher más básico (Dark Ride, Slaughter) hasta el indefinible 'thriller psicológico-paranormal' (The Broken, The Unrest) y algunas cosas que en definitiva deben tratarse aparte, tales son los abordados esta noche.

    Muy lejos de la perseguida innovación del género, Perkins'14 y Mulberry Street, dibujan, en todo caso, un feliz dominio del cinito de monstruo piñata, llevándolo a un feliz estado de apreciación en donde muchos de los encuadres funcionan como postales en standalone, que invitan a ser capturados y regalados a algún amiguito. Respecto al argumento, ambos parecen compartir una metodología constituyente en bombardear la historia de arquetipos de subgénero hasta lograr arrancarla por derroteros alejados a los denominadores comunes. Tal objetivo se logra, eso sí, fugazmente.

Servida la mesa, Don Moronga se inclina chorreando de sangre el níveo mantel.

 

 

MULBERRY STREET 

salsa buuuufalo

 

(Ficha no técnica)  

Dirige: Jim Micle

País: Los IU, ES

Año: 2006

Ratas bajo una luz verde, ratas sobre una tubería, ratas dentro de una tubería, acercándose, llenando el túnel/ El tópico de la epidemia y su sombra – y el aislamiento ya no visto como una consecuencia de una catástrofe sino como un estado natural en los individuos, que naufragaban ya, antes de que todo se fuese al carájo- es abordado de modo inteligente, muy mesurado, en éste crossover de zombies romerianos y los ridículos monstruos que podrían haber destruído una urbe primer mundista por allá de los sesenta. 

En frío, el argumento resulta risible, lo aplaudible de la pluma que le gestó radica en la gran habilidad que esgrima por no disculparse; a media hora de la película, el espectador se encontrará un tanto inquietante, ¿dónde están los monstruos, dónde están los muertos? Podrá preguntarse, y con algo de paciencia, no se decepcionará, los hay, pero están tan bien tejidos que es necesaria una vista de miope para encontrarlos. A una hora de la película parecerán haber quedado al descubierto.

A diferencia de películas que abordan una situación hipotética similar, el horrendo cataclismo en el que la calle homónima al título termina sumergida, no se desenvuelve en primer plano, en un primer instante, la cámara se enfocará precisamente en tal detalle. Los habitantes de la calle Mulberry -dos ancianos moribundos, un pocho retirado del boxeo, su amigo homosexual, su hija de vuelta de la guerra, su vecina-mesera-madre soltera y un muchachín inadaptado e hijo de esta última- pasarán de largo, una y otra vez, ante eventos de grandilocuencia tal como: una extraña llamada de emergencia provocada por el sorpresivo ataque de ratas muy agresivas llamó la atención de las autoridades, se investiga...” en sus televisores. Lo peor de todo, es que el espectador sabrá disculparlos. Tienen, de hecho, demasiadas cosas en la cabeza.

El final se enfila hacia una zona de comfort en esta clase de tramas, el viaje a dicha zona vale la media hora: la concentración en el drama de los habitantes mencionados, sus historias y así la justifiación para las salidas que los personajes encuentran ante el ataque de los mutantes rata, contiene en su delicada manufactura la esencia misma de una película de terror bien hecha, sin grandes pretenciones y también; sin grandes pretextos.

 

 

 

 

PERKINS'14

 

 

(Ficha no técnica)

Dirige: Craig Singer

País: Gringoland

Año: 2009

 

 

 

 

Como camino al Hotel Overlook, la carretera perezosa se desliza por abajo en una suave curva, se vuela entre montañas y pinos y uno puede preguntarse si no se ha vuelto un wendigo, la radio mientras tanto, te habla de la soñolienta población vacacional de Stone Cove, azotada por un secuestrador de menores, el rostro de un niño emana sus ojos endebles en la oscuridad, encerrado tras el metal de una jaula y dentro del grano de una cinta de video/ Viene siempre la pregunta, en estos tiempos, acerca de qué cosas pueden generarse después de que el «imagio» occidental se ha rendido a la importación de sombras. Parecería que para las pesadillas se tiene ya suficiente banda sonora y tomas reglamentarias de pasillos alargados, cuchillos y monstruos pequeños y grandes. 

Una primer respuesta, gracias a dios no mesiánica, es adoptar la política del dj; lo que en esta pieza se prueba, es posible a nivel argumental y semiótico. No hay respuesta, nos dice, tomas esos elementos construídos, sobre los que las pesadillas nos llevan planeando y los mezclas y los mezclas, hasta que quizá logras encontrar una latitud en altamar, sobre la cual haya pocas cartas. Llegar a terrenos inexplorados, aunque no lo sean, se traduce en procesar y reprocesar conceptos típicos hasta encontrarles la otra mejilla.

El resultado es una historia en la que estos elementos, lejos de atenuarse ante la sobrepoblación, comienzan a darse de madrazos a un nivel simbólico y también en uno muy tangible: Stone Cove, el ya tan típico pueblito aquí-no-pasa-nada, es azotado por un secuestrador de niños. Lejos de Nerón, su crímen es estadísticamente nimio: catorce niños nada más. Surge entonces la figura del padre y se le da uniforme de policía también y se le exigen remordimientos por perder a su único hijo y finalmente se le lanza a la pantalla como un dead man walking, a despertar y revivir las ausencias, una y otra vez.

Es este el primer arquetipo siempre y lo es también aquí, el héroe. A él se unen su hija y su esposa, ambas ajenas a su ya aburrido dolor de padre huérfano: se disputa el cuarto del niño porque la mujer quiere un estudio y de pasada le recuerda que hoy es día de su club de lectura: él le recuerda que es el aniversario del secuestro de su hijo. La hija desaparece en éste rápido doméstico. Para sanar las penas el hombre hace guardia aunque no resulte su horario y para continuar la esgrima de estereotipos, hay un hombre que sonríe y le pide le libere en los separos de la comisaría. Es él, claro, es el secuestrador y ahora nuestro héroe tendrá que probarlo antes de que sus influencias lo liberen de nuevo. 

Envía a un compañero al domicilio del extraño para ello, le convence de que debe ser él, le falta un pulgar y es el mismo que su hijo le mordió cuando se lo llevó justo por el jardín de su casa. Tiene qué atrapar al maldito cabrón y tiene qué saber qué pasó con su hijo, bebe y piensa, piensa y bebe. Le libera, le interroga, le descubre. El secuestrador ríe: no se lo hice a él, se lo hice a todos ustedes. Diez años enjaulado con porquerías inyectadas en las venas, traumatizado, programado para ser un asesino, él el catorceavo, su hijo.

Mientras tanto, su hija es seducida por el estereotipo de adolescente cachondo y mano larga en los parajes de un minigolf y su esposa... es seducida por el estereotipo de adolescente cachondo y mano larga en los parajes de un motel. Su amigo encuentra el calabozo y es masacrado por catorce asesinos amaestrados. ¿Podrá nuestro héroe limarse los cuernos de la cabeza, proteger la honra de su chamaca emo, rescatar Stone Cove, recuperar la mente de su chamaco serial killer? Si lo logra o no, será a fin de cuentas, lo de menos.

El Gato Violador | SIGLO XIX | 26 Junio, 2:28am | 2 comentarios

un relato con un zombie escritorImagino que debí morir contagiado poco antes de despertar en la habitación de Horacio. Respecto a dicho contagio, poco sé más allá de su efecto evidente, ni sus causas, ni sus consecuencias a gran escala, ni si existe alguna clase de cura. De hecho no es mi estado actual el que me ha impulsado a comenzar esta torpe narración, sino una cuestión que intuyo el origen de mi, peculiar, estado consciente.

La casa de Horacio se encuentra al despoblado de un sistema montañoso. Un dónde más preciso se me antoja omitible debido a las circunstancias que puedan envolver el hallazgo de este manuscrito, se me perdone también una aclaración tan minuciosa como inútil en tanto está claro que quien escribe ahora, tiene problemas incluso para sostener el horroroso plumón rojo con el que redacta (es mucho más fácil seguirle la pista en la hoja).

Todo se remonta a un par de meses o quizá tres. Por aquellos, no tan lejanos tiempos, me encontraba a la búsqueda de una metodología suicida cuando una vieja amistad confinada a mis tiempos universitarios me contactó por teléfono. Se me invitó a esta casa con motivo de un viejo chiste con la que pasábamos nuestros tiempos de ocio algunos amigos y yo: el protocolo Asterión. Tengo la jaula, me dijo Horacio.

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 19 Junio, 3:11am | 3 comentarios

MetallicaPensé en redactar una reseña desde el momento mismo en el que pagué los boletos, hace algunos meses. Compré dos entradas para General B, uno para mí y otro para mi esposa. Mantuve la idea firme justo hasta unas horas después de que abandoné el foro sol, empapado de sudor y otras excreciones corporales mucho menos gratas ni mías. No puedo redactar una reseña de este concierto. Me resulta, absolutamente imposible.

Jamás he escrito sobre Metallica. Al menos, jamás lo he hecho con la intención de verlo publicado. Lo dicho me hace sentirme extrañamente ingrato, sobre todo al advertir que quizá no vuelva a hacerlo. Entonces me encuentro en este problema tan común -al menos para mí-, de verme invadido por un océano hipotético de cosas qué decir, ante todo lo acumulado a lo largo de mi vida.

Así pues, he decidido no redactar una reseña. Me niego a calzar diez años en una reseñita rellena de frases de cajón que quieran establecer una descripción cordial y breve de la experiencia audiovisual de la noche. Busque reseñas en otra parte, debe haberlas y buenas, acerca de las tres fechas en las que el df fue Death Magnetized.

Continuar leyendo, diría Hetfield, it's up to you, Mécsico. Clic en el par de turistas fantoches para leer el cuento efímero.

El Gato Violador | SIGLO XIX | 11 Junio, 11:09pm | 11 comentarios

Another Card Cuando uno se topa con textos narrativos o semi narrativos (es cuestión de porcentajes de “narratividad”), busca por lo general cierto orden, cierta lógica que facilite el trayecto lector. De cualquier manera este tipo de textos siempre tienen una guía, o varias. El problema es que exista coherencia entre los elementos que ayudan a lector a interpretar el narratio; a su vez, el lector debe ser cooperativo y cuente con una enciclopedia para su interpretación.

     Estas cuestiones han sido estudiadas con profundidad por Umberto Eco en Opera Aperta (1962), La estructura ausente (1968), Lector in fabula (1979), y Los límites de la interpretación (1990). En todas estas obras Eco expone conceptos nacidos en el estructuralismo lingüístico para analizar objetos de creación humana (literarios, arquitectónicos, mediales, plásticos, etc.) desde la capacidad que los mismos tienen para ser interpretados. Eco busca recolectar las migajas que el autor deja en sus textos para llegar al centro literario (topic).

     Una mirada de este tipo resulta útil y obligada para la crítica de textos que, como Alicia (Luis Cortés, 2006), exploran la estructura jugando con el objeto del libro, brincan con aparente anarquismo en las voces narrativas y reelaboran mundos ya imaginados. Es útil porque nos ayuda a desentrañar trampas y logros del autor en su intención creativa; y es obligada porque nos conduce por un camino crítico ad hoc a la obra analizada. (Clic en la Reina de Tréboles para continuar con la crítica)

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 29 Mayo, 10:34pm | Comentar acerca de esto

OTRA VEZ ATÚN?Balsa hacia los rápidos, tres abordo. Watch out girls y here we go como mántras. Una niña y un hombre observan desde un peñasco. Instante confuso, giros completos, risas y caos; no hay tragedia. La balsa alcanza un tramo tranquilo, frente a los testigos. Mommy! Grita la niña y saluda. Remanso, poco después La balsa encalla en una orilla, cerca de su único público. Entenderemos que el hombre y la niña son la familia de Sarah casi al mismo tiempo que sospecharemos que el esposo está más interesada por Juno, una de sus amigas.

Carro por un camino sinuoso, tres abordo. Sarah se encuentra emocionada por el cumpleaños de su hija, charla y ríe junto con ella. El hombre al volante lleva la vista perdida en el camino. ¿Something's Wrong? Pregunta Sarah a su esposo. Su esposo aseguro que no hay nada malo desviando la vista hacia ella mientras una camioneta transportando largas varillas avanza directamente hacia ellos. Impacto, las varillas saltan y atraviesan el cristal y el asiento delantero, la varilla escurre sangre.

Mujer hacia la luz, nadie abordo. Una luz roja y tierna atraviesa la penumbra vertiginosa, la luz proviene de velas posando sobre un pastel de cumpleaños. Una niña con el rostro iluminado de rojo. Sarah despierta en el hospital. Arrancándose la intravenosa, el electrocardiograma marca línea plana al desconectar, Sarah encuentra un pasillo desierto fuera de su cuarto. La luz en el fondo le abandona y avanza como un depredador hacia ella,Sarah corre siguiendo el tramo de pasillo que aún está iluminado pero pronto la oscuridad le rebasa, pronto la oscuridad le contiene. La luz vuelve. El pasillo lleno de gente. Sarah ha chocado con una de sus amigas. Su familia está muerta.

La niña sopla las velas.

Hablando de ambigüedad en el lenguaje, El descenso forma parte de esas increíbles excepciones en las que es posible entender representado el largo camino del duelo, a través de un argumento sostenido a partir de circunstancias sin ramificaciones argumentales, simples, lineales y continuas, para dibujar una suerte de paseo por el Hades, en los que el universo psicológico del personaje se entremezcla con un microuniverso de relaciones entre los personajes.

O bien, puede también verse como la profunda historia de seis citadinas aburridas y estúpidas que gustan de arriesgar la vida con deportes extremos y que finalmente la encuentran, al entrar en una caverna inexplorada que resulta estar poblada por seres que podríamos definir como nosferatus neandertales antropófagos ciegos, contra los que finalmente perderán la vida no sin antes convertirse en una agresiva caricatura bañada en sangre.

En cierta forma, ambas lecturas se complementan y resultan una inversión redituable para el espectador. Parte del encanto de introducir un monstruo en la historia tiene mucho que ver con el peso que se le confiere. Una postura clásica nos dicta que las películas y las historias de monstruos tratan acerca de los monstruos, las cosas monstruosas que hacen a sus víctimas, la forma monstruosa en la que son destruidos y la mayor de las veces, la monstruosa forma en que mueren.

Una postura actual, acostumbrada a la presencia de un nutrido panteón de abominaciones, nos dicta, tal como lo describe y lo maneja Tarantino en el guión de From Dusk Till Dawn, un igualmente nutrido panteón de estrategias narrativas en las que el monstruo se descentraliza de su posición como objeto de escándalo y asume sin reclamos papeles más interesantes dentro del argumento. En la película citada al respecto, el espectador recordará la irrupción casi arbitraria de los vampiros en el Titty Twister, nadie les llamó y ellos en realidad no buscaban a los protagonistas hasta que estos inician un pleito de cantina. Para Tarantino, esta modalidad, que explica citando a King, requiere un bosquejo sutil, pero muy acuciosa de los personajes humanos de la historia. El objetivo es lograr que para el momento en el que el monstruo irrumpa (sin responder tantas respuestas como Lugosi lo hacía) al espectador, los tipos le caigan tan bien que simplemente esté deseando que no les suceda nada.

De la misma forma, en El Descenso, la irrupción a esta colmena de agresivos cavemens es por entero gratuita, no existe ningún sentido implícito o montado sobre su existencia. Tan es así que en el argumento fácilmente podríamos entender a los personajes humanos como los verdaderos extraños en el hostil entorno. Ellos los monstruos y también, los sacrificados.

El final, siguiendo los rieles simbólicos de duelo establecidos desde un comienzo, no tiene desperdicio, pero en gran manera es mucho más recomendable abstenerse de ver el forzadísimo susto con el que termina la versión americana y aferrarse al desgarrador remanso que se nos ofrece como en la versión europea. Congruente y anterior a la última vez que los finales tristes se pusieron de moda.

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 14 Mayo, 10:23pm | Comentar acerca de esto

Hace una media hora me disponía a terminar cierto cuento de Ambrose Bierce, El desconocido, recién llegado del trabajo, para luego poner manos a la obra en la página. Mi lectura fue interrumpida por un apagón de luz (¿No lights?, ¿no music? Dicen los System Of a Down en una de sus rolas, Sugar). Me quedé un minuto divagando, preguntándome a dónde habían ido todas las letras de mi libro. Esperaba (lo confieso) que la luz volviera de inmediato.

No volvió. Mi esposa me llamó de abajo, buscamos velas y asomamos la cara por la ventana, como  monos asustados, tratando de mediar el tamaño del percance (en estos tiempos, nena, todo es un percance). Lo siguiente que supe de mí fue que subía al carro a medir el tamaño del apagón (seguir de paranoico, clic en la imagen).

El Gato Violador | SIGLO XIX | 1 Mayo, 2:07am | 5 comentarios
nunca confíes en mi, mortal
Se sentía tan feliz cuando el calor era insoportable, cuando recibía patadas, cuando lo insultaban, cuando le arrojaban bebidas y hasta orina. No quería trabajar de botarga. Solamente aceptó el empleo por la desventaja de no contar con más tiempo para buscar una mejor opción... y por consejo de Ema, quien conocía al dueño del negocio mucho antes que a él. (Clic en el Dr. Simi para seguir leyendo el cuento)
El Gato Violador | SIGLO XIX | 23 Abril, 11:23pm | Comentar acerca de esto

CASTRO, Germán. Pasar como un fantasma... Aguascalientes. ICA. 1993. 114 Páginas      De cielos, putas y toros (o el síndrome de la gran, gran, gran novela latinoaméricana)

 

Mala memoria: Chómpiras o Chespirito, en alguno de los capítulos que engalanan su larguísima lista de capítulos presenta a un enfermo mental fugado del sanatorio cuya gracia es creerse extraterrestre en misión, a la caza de despreciables y minúsculos venusinos, que para el caso, son mosquitos. El método para deshacerse de ellos es atraparlos, inmovilizarlos y hacerlos tragar una pastillita brillante, provocando su muerte por envenenamiento tras algunas horas. En algún momento algún personaje (la Chimoltrufia, quizá) elimina un venusino con el viejo estilo terrestre, esto es, atrapando al asqueroso insecto en un aplauso. El cazador, asombrado por la efectiva táctica, promete practicar. Matar venusinos resulta a fin de cuentas muy similar a escribir una gran novela latinoaméricana. Un narrador, exitoso o no, a cierta edad, tras cierto progreso en sus venturas literarias, comienza a idear el plan maestro para escribir la novela definitiva. Aquí un intento de esbozar los síntomas del síndrome. (seguir leyendo, clic en portada)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

sí, sufrí adjetivitisLa música de Erich Zann

He examinado varios planos de la ciudad con suma atención, pero no he vuelto a encontrar la Rue d'Auseil. No me he limitado a manejar mapas modernos, pues sé que los nombres cambian con el paso del tiempo. Muy al contrario, me he sumergido a fondo en todas las antigüedades del lugar y he explorado en persona todos los rincones de la ciudad, cualquiera que fuese su nombre, que pudiera responder a la calle que en otro tiempo conocí como Rue d'Auseil. Pero a pesar de todos mis esfuerzos, no deja de ser una frustración que no haya podido dar con la casa, la calle o siquiera el distrito en donde, durante mis últimos meses de depauperada vida como estudiante de metafísica en la universidad, oí la música de Erich Zann.
(clic en la imagen fuera de foco del poco fotogénico y muy depauperado Howard Phillip Lovecraft.) 
El Gato Violador | SIGLO XIX | 19 Abril, 12:00am | Comentar acerca de esto

 

Supongo que habrá entre nuestros ávidos lectores, quién espere nuevos reportes de la caza del Zombie del Altiplano y también quién se encuentre al tanto y algo divertido por las consecuencias de dichas correrías. Hasta este momento y tras la publicación del post anterior he decidido permanecer en silencio y esperar hasta que las cosas adquieran la suficiente lejanía como para poder increpar en tono cínico, digo, objetivo, al respecto de ellas.

De cualquier forma no sobra aclarar que nuestros objetivos no acarician volvernos un Tribuna libre literario en el que cada semana  se publique la foto de algún muerto para beneplácito y escándalo de las buenas consciencias y que, en forma personal, me siento obligado a confesar que la mayor parte de mis actos provienen de lo dictado por un muppet -similar a la rana René pero de color azul- que me habla "con f" desde la ventana de este estudio. Ignoro si se adscribe en alguna cosmogonía maniqueísta, también.

¿Habrá más crítica literaria?, puede apostarlo, pero llegará como ha llegado la primera, bajo la pulsión de teorizar y abrir un canal de diálogo sobre una obra determinada, misma que debe leerse y sopesarse con sumo cuidado. Eso lleva algo de tiempo.  Comparto con usted, más abajo, el borrador del primer cuento que he escrito para mi proyecto Crónicas de Siempre llueve y que realizo bajo el apoyo de una beca de Jóvenes Creadores a la que concursé a finales del año pasado. Los cuentos siguen un poco lo dicho en el blog que lleva el mismo nombre y que puede encontrar dando clic aquí.

Además comparto con ustedes un cuentito de Ray Bradbury, intitulado El fin del comienzo.

Silla.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Causa de devolución: Domicilio no encontrado

Hola. Tanto tiempo pensando en cómo hacer esta carta para que al final no tenga ni la menor idea de cómo comenzar, de qué decir, de qué explicar y de si aún importa. Supongo que al principio habrás intentando buscarme, habrás preguntando en mi trabajo y con mis amigos. Si alguno de ellos te dijo saber qué me había pasado y dónde estaba, te mintió. (Clic en la imagen de soldados descendiendo para leer el resto de la carta)

 

 

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El fin del comienzo

 

Detuvo en medio del jardín la cortadora de césped, pues sintió en ese momento que se había puesto el sol y ya aparecían estrellas. El césped recién cortado que le había llovido sobre la cara y el cuerpo, moría dulcemente. Sí, allí estaban las estrellas, pálidas al principio, pero encendiéndose en el cielo claro y desierto. Oyó que la puerta de alambre se cerraba de pronto,y sintió que su mujer lo observaba como él observaba la noche.

(clic en Bradbury para continuar el cuento)

El Gato Violador | SIGLO XIX | 9 Abril, 10:50pm | Comentar acerca de esto

... [Leer más...]

El Gato Violador | General, SIGLO XIX | 4 Abril, 4:30pm | Comentar acerca de esto

... [Leer más...]

El Gato Violador | SIGLO XIX | 3 Abril, 4:01am | 5 comentarios

... [Leer más...]

El Gato Violador | SIGLO XIX | 27 Marzo, 2:09am | Comentar acerca de esto

EDEN LOG

Nombre

Eden Log

Año

2007 

Director

Frank Vestiel

Nacionalidad

Francia

 

Lo sentimos: futuro incomunicable

Un hombre despertará en el interior de una cueva asustado por el vaivén de una luz intermitente… y quizá también por lo que estará soñando. Cubierto de barro, se pondrá en pie y avanzará hacia la luz. El terreno bajo sus pies irregular y accidentado. El faro moribundo vendrá de una lámpara anclada en el peto de un cadáver, arrancará la lámpara y ayudado por la herramienta descubrirá un estrecho pasadizo que es al parecer el único camino franco y además en cuesta arriba. Tras arrastrarse por largos y exasperantes minutos de oscuridad plena apenas cruzada por la luz de su lámpara aún moribunda, logrará ponerse en pie. La formación rocosa del túnel adquirirá la textura de una instalación industrial en ruinas. Al intentar abrir una puerta el vago sonido de una maquinaria que se enciende lo hará mirar hacia sus espaldas, encontrará 8 mujeres de rostros iluminados, proyectados en la oscuridad. Le hablarán en lenguas que no comprende y cuando algunas de ellas terminen su importante mensaje, muchas coincidirán en la última frase: Eden Log… Eden Log… to protect us all. Entonces desaparecerán. Las ventilas a ambos lados de la puerta se pondrán en marcha, la puerta se iluminará con luz de neón. Esta vez le hablará sólo una de ellas. Welcome, dirá para atraer la atención del extraño. Whatever your origins may be, it is here were your journey ends. Sacrificing what is most important to you, your consented efforts, makes you a natural candidate for citizenship in our society. Eden Log offers you his passport.

 

    Eden Log es un buen ejemplo del tipo desafortunado de cintas que parecen pasar de noche ante dos tipos muy diferenciados de público: aquél que gusta del ‘cine de arte’ –a veces triste denominador de esta enfadosa persecución de “lo sofisticado”- y aquél que gusta de las formas más básicas del ‘sci-fi’ –a veces triste denominador de esa enfadosa persecución de “lo sofisticado”-. Siendo la cinta un híbrido entre estos dos polos, no satisface el paladar de quien quiere ver una interesante y compleja propuesta, ni tampoco lo logra con quien quiere ver una exhibición autocomplaciente de efectos especiales y aberrantes monstruos humanoides.

    Pero existen esperanzas ante la pieza, todo estriba en que renuncie a leer esta cinta como arte abstracto y renuncie también a leerla como un fabuloso hitazo mercadotécnico y en su lugar adquiera una postura contemplativa que no incluya descifrar lo que se está observando. Dedíquese a recoger las mínimas e insuficientes piezas de información que la historia ofrece de sí misma sin emitir ninguna clase de juicio, sin querer adivinar el final, la vuelta de tuerca, “el gran secreto”.

    El futuro es incomprensible para los espectadores de nuestro presente. Cuando vemos una historia futurista en donde todo tiene una explicación y encontramos tranquilamente los resultados de los factores que persiguen nuestra existencia en la actualidad, nos encontramos frente a un cuento de hadas: “había una vez, en un tiempo muy lejano, un reino en donde los turistas del pasado entendían la tecnología, el lenguaje y los conflictos del nuevo mundo sin volverse locos”.

    No existe tal secreto. La realidad como tal, no tiene vueltas de tuerca: tal efecto es siempre un artificio recreado a partir de un juego de perspectivas, prestidigitación para pasmar nuestros limitados paradigmas acerca del funcionamiento del mundo. La sinopsis de la cinta ofrecida en IMDB dice mucho acerca de lo que el público espera encontrar en una historia futurista-distópica:

A man wakes up naked, deep in a dark cave. He's cold, in mud, and has no idea what brought him here, nor what happened to the dead man next to him. Around him, darkness and ruins of an ancient underground world, haunted by phantoms of an obsolete technology and by terrible, wild creatures chasing him. To find out who he is, Tolbiac (Clovis Cornillac) will have to get to the surface, through this strange network of galleries, abandoned by a mysterious organization called "Eden Log".

    De acuerdo, pero basta con veinte minutos de cinta para entender que esta descripción de la trama no sólo es insuficiente sino que corresponde a una historia distinta a la de la trama, no la resume, la enajena. No existe misterio en Eden Log: todo está muy claro. Las únicas personas que no saben en qué están metidas son el espectador y en un primer instante el protagonista, pero cuando Tolbiac recupere su memoria, nos abandonará también.

    Una explicación pormenorizada de la información que se nos da a cucharadas a lo largo de toda la cinta tampoco revela gran cosa. ¿Desea hacer el experimento?, si continúa leyendo a partir de este momento asumamos que sí. Si ha recogido las suficientes muestras de información, si ha prestado atención a los detalles de la cinta, usted deberá tener un cuadro argumental más o menos como el siguiente:

    En el futuro no habrá suficiente energía. Una organización llamada Eden Log ofrecerá el empleo de un árbol como principal fuente de energía eléctrica y ofrecerá a inmigrantes y habitantes del tercer mundo un trabajo estable en sus plantas de extracción de energía. Ocultará al mundo que requiere de estos inmigrantes para inyectarles una sustancia extraída del árbol. Esta sustancia los convertirá en monstruos. Luego, por medio de alguna clase de proceso que implica a las raíces del árbol, extraerán energía de dichos monstruos, secándolos. Después de secarlos, los monstruos serán guardados en cubos de color blanco y llevados a la superficie para colgarlos en la copa del árbol. La energía que han extraído del monstruo –al parecer llamada Renzo- es enviada a la superficie, a la copa del árbol, en donde otra alguna clase de  proceso que implica al árbol y a los monstruos secos encerrados en cubos pendiendo de las ramas del gigantesco árbol, transforma el Renzo en energía eléctrica suficiente para sostener a una ciudad completa.

    Luego: la planta se defiende de la extracción del Renzo de alguna forma. Y también, de alguna forma  los trabadores de la planta se revelan. Guardias de Eden Log son enviados a someter tal rebelión. El lider, Tolbiac, de alguna forma es infectado por la planta pero no muta, sólo pierde la memoria. Luego, sometida la rebelión en la planta, Tolbiac se dirige a la cúpula donde se encuentra la copa del árbol, extrae una raíz y se la encaja en el ombligo, esto de alguna forma activa la planta y provoca que el árbol crezca en proporciones inmensas, invada la ciudad y termine –junto a sus monstruos- con la ciudad que ha estado alimentando de energía.

    ¿Qué tal?... ahora todo ha cobrado sentido, ¿o no? ¿No observa culto lector las referencias bíblicas, el empleo de arquetipos universales, la bella, bellísima metáfora acerca de la autodestrucción del hombre a partir de la indiferencia al sufrimiento de sus congéneres y de su propio mundo? Si no lo hace, lo felicito. Si no lo hace después de ver la película lo felicito doblemente. Existen algunas historias a las que no se les pueden colgar símbolos, arquetipos, moralejas sociales de ningún tipo, que deben ser apreciadas, leídas e interpretadas a partir de solamente lo que son y nada más. Algo así como cierto personaje encantador de una historia llamada Esto ocurrió de Andrés Ehrenhaus, que en algún momento dice: “yo soy, como ya dije, bastante somero y estoy acostumbrado a tomar las cosas de plano. Si a alguien le brilla un poco la patita, le brilla un poco la patita y ya está”.

    En el plano del argumento, Eden Log ofrece esta configuración que –y esto es perturbador- se está volviendo un recurso clave: El futuro no tiene ningún sentido (porque el sentido siempre es una impostación arbitraria). El público necesita obtener un eje de organización que le suponga una realidad congruente, ¿cómo se logra esto?, empatando algún rasgo de aquel eje con el eje común a un determinado colectivo; así logramos que una ficción, cualquier ficción, tenga un atisbo de realidad o -para desempolvar un término que me gusta por la cierta ingenuidad que siempre me ha transmitido:- de “verosimilitud”.

    Lo que me intriga, lo que me hace suponer a esta película armada en matices azulados y claroscuros y prácticamente anclada en su sentido narrativo a las espaldas de Tolbiac, es la habilidad de prescindir de esta batería de información en la que estamos acostumbrados a detectar algún axioma que coincida con nuestra realidad. Incluso me inclina a pensar que el encontrar este axioma obedece al autoengaño. Se nos regala un pedazo de información acerca del futuro. Como se trata del futuro, es en realidad un pedazo de información inservible, no contamos con las herramientas para descifrarlo, para comprenderlo más allá de lo que estamos observando: si le brilla la patita, le brilla la patita y ya está.

Eden Log    La historia entonces, se concentra en elementos que parecen ser universales pero que sólo descubren nuestra incapacidad para reconocernos y reconocer nuestros propios actos, la manifestación de un secreto que debió permanecer así y que al mismo tiempo denuncia qué tanto nuestra percepción de lo familiar es ciertamente extraña; Eden Log así, se vuelve un siniestro freudiano llevado hasta su paroxismo: Tolbiac camina por el rebuscado complejo de galerías en busca de su propio reflejo en tanto que la propia Eden Log parece sufrir de amnesia y responder a las necesidades y deseos de su explorador; Eden Log y Tolbiac, son entonces la misma amnesia, la misma memoria desgajada al punto de que nunca recobrará su forma anterior ni recordará su esencia –“la mutación puede detenerse por medio de la succión de la planta, pero el fenómeno es inevitable”, dice uno de los arquitectos, ya avanzada la historia-; esta “esencia perdida”, este “de alguna forma”, se volverá con el avance del film, el hilo conductor de la historia: la completa certeza de que la historia como tal se nos ha escapado desde el comienzo.

 

---------------

En otras noticias, estuve pensando en si publicar este pequeño ensayo-reseña o un cuento. La decisión no me llevó a nada bueno, así que he decidido anexar el cuento de cualquier forma: cuento para llevar.

 

 

 

 

El Gato Violador | SIGLO XIX | 20 Marzo, 12:39am | Comentar acerca de esto

Para algunos el nombre de Peter Jackson no podrá decirles nada, absolutamente nada más que Lord of The Rings y King Kong. (¿Alguien ha notado que las reseñas y artículos acerca del cine se encuentran plagadas de lugares comunes retóricos altamente contagiosos? ¿Será que en algún momento esto nos ha llevado a alguna clase de autoplagio penoso y que de alguna manera ha provocado también cierto abotargamiento a la hora de imaginar?) No habría ningún problema en que fuera así. En realidad las mencionadas franquicias me parecen mucho más que solventes aunque a muchos les de siempre urticaria a la hora de meterse con vacas sagradas tales como un simio calenturiento gigante y un par de enanitos patones cargando con un anillo por bien de la tierra media.

... [Leer más...]

El Gato Violador | SIGLO XIX | 6 Marzo, 1:05am | Comentar acerca de esto

... [Leer más...]

adan | SIGLO XIX | 18 Enero, 3:09pm | Comentar acerca de esto

Por donde se sube al cielo, de Gutiérrez Nájera, es, según la investigación de Belem Clark de Lara & co, la primera novela modernista de México. Itzel Rodríguez nos habla sobre uno de los aspectos de esta novela:

 

 POR DONDE SE SUBE AL CIELO DE MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA: ¿CRITICA A LA SOCIEDAD FRANCESA O A LA MEXICANA?por Itzel Rodríguez Villalobos 

adan | SIGLO XIX | 17 Enero, 1:24am | Comentar acerca de esto

El mes de febrero, en la ciudad de Aguascalientes, se presentará la Poesía reunida de Macedonio Palomino. Benjamín Valdivia nos ha cedido el prólogo que escribió para este libro. Si quieres leerlo, da click en el siguiente enlace:

 

FIGURA Y PRESENCIA DE MACEDONIO PALOMINO

adan | SIGLO XIX | 15 Enero, 11:14pm | Comentar acerca de esto

Como el texto es bastante amplio, la página me ha dado algunos problemas al momento de intentar subirlo en este espacio. Te pido que des click al siguiente enlace para que puedas acceder al texto completo:

 

http://mexicokafkiano.com/jaws/data/files/SIGLO%20XIX/Investigación%20del%20Dr.%20Ángel%20José%20Fdz.,%20sobre%20Marcos%20Arróniz.rtf

adan | SIGLO XIX | 15 Enero, 9:54am | Comentar acerca de esto

... [Leer más...]

adan | SIGLO XIX | 14 Enero, 12:51am | Comentar acerca de esto

... [Leer más...]

adan | SIGLO XIX | 11 Enero, 11:48pm | Comentar acerca de esto

... [Leer más...]

adan | SIGLO XIX | 10 Enero, 7:36pm | Comentar acerca de esto
adan | SIGLO XIX | 9 Enero, 9:28pm | 1 comentarios

En la parte de arriba de esta página, justo debajo de la palabra "Inicio", hay cuatro links ó títulos de secciones: Glosario; Vota aquí; Fotos Siglo XIX; LitmexsigloXIX. Dando click a cualquiera de ellos se accede a una sección determinada, con una serie de folders diversos. Ahí sólo hay que buscar los que lleven títulos relacionados con algún aspecto del siglo XIX. Entrando en esos folders podrás acceder al pequeño acervo documental que hemos reunido en estos días.

 

Te recordamos que todos los documentos son propiedad intelectual de sus autores y bajo ninguna circunstancia es posible utilizarlos sin el permiso explícito de ellos.

 

Arriba de la palabra "Inicio" hay un par de links que, si les das click, te llevan a páginas que algo tienen que ver con la literatura o las costumbres del siglo XIX mexicano.

 

Te agradecemos tus comentarios. 

adan | SIGLO XIX | 9 Enero, 8:31pm | Comentar acerca de esto

Queremos agradecer públicamente a los maestros y compañeros que, hasta el momento, nos han mandado su colaboración para la Semana de la literatura mexicana del siglo XIX. Gracias al doctor Efrén Ortíz, director del Centro de Investigaciones Literarias de Xalapa; al doctor José Ángel Fernández, investigador de éste centro, poeta y catedrático; al doctor Benjamín Valdivia, poeta, investigador y editor; a la licenciada Diana Paloma Mora, catedrática de la Universidad Autónoma de Aguascalientes; a mis compañeros de la UAA: Aldo García y Sandra Minerva Rentería.

 

Esperamos que la lista de colaboradores siga creciendo y, faltando algunas horas para que el día 10 de enero de 2008 comience, damos por inaugurada la Semana de Literatura Mexicana del siglo XIX.

 

Gracias

Itzel Rodríguez

Adán Brand

adan | SIGLO XIX | 9 Enero, 8:20pm | Comentar acerca de esto

... [Leer más...]

adan | SIGLO XIX | 8 Enero, 10:46pm | 1 comentarios

Búsqueda en Google