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El Aldo, <aldo_garcia86@hotmail.com> / 21 Noviembre, 6:27am  
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1. 'pus la neta, a mí sí me gustan las estaciones de música naca... El Grupo Duelo me traer recuerdos de la prepa; Intocable, de la Secun...; en fin... Entrar en el gusto de la gente es algo complicado. Aunque es evidente la pujanza monetaria que perseguien muchas estaciones de Radio, y en general, de la producción musical.

2. Por otro lado, criticar lo populachero está bien; sin embargo, el ámbito popular ha permeado hondamente en el ámbito musical actual, basten dos ejemplos: "Confesión", tango de Enrique Santos Discépolo y Luis César Amadori, interpretado por Carlos Gardel; y "El jinete", de José Alfredo Jiménez; ambas canciones interpretadas por Enrique Bunbury. En el caso de "Confesión", no puedo decir otra cosa que es un plagio de la versión hecha en 1994 a cargo del grupo Malevaje (grabada en el disco "Tangos y Margot"), quienes, a su vez, no hicieron otra cosa sino "baladizar" el tango original interpretado por Carlos Gardel en 1931; en el caso de "El jinete", no puedo decir sino que constituyó un reto para Bunbury sustituir el falsete clásico de la interpretación de la música tradicional mexicana (de la cual también Vicente Fernández queda fuera, en tanto que es una burda copia de Javier Solís), que a mi gusto no es superado, pero que es subsanado con un inteligente acompañamiento musical (como en el caso de "Aunque no sea conmigo", que inevitablemente lo ubica a Uno en el Cabaret, como aquellos que elogiaron los boleros interpretados por la Sonora Santanera de la época de los solistas de oro: Juan, Silvestre y Andrés), tal y como han hecho músicos ingeniosos como Lilia Downs, que ha retomado muy notablemente la música tradicional mexicana (valgan "La cama de piedra" y "Corazoncito tirano" como notorios ejemplos de un buen arreglo musical, en relación a la incorporación de instrumentos recientes con acústicos antiguos). Cito los ejemplos de Bunbury porque sé que te gusta :) (como a mí Downs o Susana Harp) y pues, en mayor o en menor medida, él ha retomado un ámbito de lo popular: lo ranchero de México; el tango de Argentina. Juzgar lo popular a priori sería un tanto injusto, ya que no hay mayor permanencia que la impuesta por el tiempo (Discépolo y Gardel lo han resistido por más de 70 años; José Alfredo Jiménez supera una vigencia de 50 años), pero entiendo tu reclamo: en los últimos años ningún grupo ha mantenido la constancia de nuestros mencionados y consabidos consagrados, por ello mi comentario está dirigido al hecho de permitir que la música popular continúe su natural ascenso o declive (tristemente, más este último), aquellos grupos esenciales resistirán el paso del tiempo.

3. Creo, mi estimado Jorge, que penalizas algunas actividades humanas, como el baile, en aras de la cultura, pero no estableces algún parámetro para sostener que los eventos culturales son mejores que los bailes, entendidos éstos como una cumbia colombiana o netamente chilanga (incluso la reciente cumbia texana), o bien un zapateado texano, etx. A fin de cuentas son manifestaciones culturales humanas, habrá que contemplar su permanencia en el tiempo (tan sólo el duranguense -afortundamente- ha perdido prominencia): sé que es un absurdo, pero la cumbia chilanga o texana ahí están, haciéndole competencia al "Jarabe tapatío" o "La marcha de zacatecas" ¡Oh! triste pugna entro lo nuevo y lo antiguo; sin embargo, aun el estrato populachero sabe distinguir lo pasajero de lo estable (si no, careceríamos de José Alfredo Jiménez, Cuco Sánchez o Carlos Gardel).

4. En fin, mi estimado Jorge, has traído a flote una discusión interesante. Y entiendo el punto medular subyacente de tu discusión: la falta de opciones musicales en las direcciones radiales de las estaciones aguascalentenses (¿o era aquicalidenses; hidrotermenses; termapolitanas...?); desafortunadamente, ni la verdadera música tradicional mexicana cabe en estaciones como "La rancherita" o "La poderosa". Y ¿cuánta gente no se sorprendería de saber que "El día que me quieras" es una canción de 1935 y no una balada noventera de Luis Miguel.

Un abrazo, mi estimado Jorge

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