piedra

Soñaba el alma de piedra

Aldo García Ávila | La apuesta es ésa, aunque el amor sea un cuchillo que se va afilando en nosotros; aunque sea un cuchillo que se desgasta en nosotros y al que acaso desgastamos nosotros, vale la pena apostar por esos amores para toda la vida, aunque no podamos garantizar que todos los amores sean para toda la vida. Aun en el caso que ese amor dure apenas un destello o apenas una chispita, vale, parafraseando al poeta Luis Rius, acercarse, no temer la suerte; vale atreverse a tanta entrega y tanta, para no terminar heridos de muerte.